- Benay Hicks
- 14 de mayo de 2015
- 2 min read
por Sierra Wingate-Bey, Fletcher Fellow, Fundación A.J. Fletcher
Ser voluntaria como personal shopper para Books on Break ha sido lo mejor de mi año, y no exagero. Hay algo muy especial en los vínculos que creamos con los libros infantiles. Son las primeras historias que llegamos a conocer y amar por nosotros mismos, e incluso cuando nos convertimos en lectores avanzados en la edad adulta, esos lazos nunca desaparecen.

Matilda, for example, is just as important to me today as it was when I was in elementary school, and being able to find that book and pass it on to a child that’s never read it before warmed my heart more than I ever expected. Doing that over and over again, book after book, student after student was the best way I could have spent my afternoon. Watching first graders go nuts filling their backpacks with books that I’ve loved my whole life only made my appreciation for those books grow. I know that their summers will be filled with adventures to far off places inside those stories, just like mine were, and I think our community will be better off for it.
No hay nada mejor que ver el puro entusiasmo por la lectura que se puso de manifiesto desde el momento en que entré en YE Smith. Aprecio mucho que se diera a los estudiantes la opción de trazar su propio camino para encontrar la
historias que llenarían sus estanterías al llegar el verano.
Mi momento favorito fue cuando un alumno de segundo curso se dio cuenta de que, al elegir un tesoro de fábulas con 26 historias en su interior, técnicamente había superado la cantidad de libros asignada. Nos sentamos en un rincón y contamos todos los cuentos del índice, nos reímos y chocamos los cinco porque le había tocado el gordo, pero no había infringido ninguna norma.
Ese tipo de entusiasmo por la lectura es contagioso y me alegro de haber podido participar en él.
Tuve la oportunidad de volver a la escuela primaria a la que asistí de niña, lo que hizo que la experiencia fuera aún más personal. El centro multimedia donde ayudamos a los alumnos a elegir sus libros era el mismo lugar en el que yo pasé tanto tiempo aprendiendo a amar la lectura. Sólo puedo esperar que Books on Break ayude a inspirar ese amor por los libros en los niños con los que trabajé como voluntaria el miércoles. Pero seamos realistas, vi sus caras mientras contaban sus diez libros, estoy segura de que sí.
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Sierra Wingate-Bey | Becaria Fletcher
Fundación A.J. Fletcher





